Cómo proteger el huerto de las heladas

Se acabó la Navidad y aunque ya llevemos inmersos en el invierno un par de semanas es ahora con las nevadas y las heladas que notamos su presencia hasta en los huesos.

Estos meses de frío son probablemente los menos activos en la huerta (salvo que tengas un invernadero), pero eso no quiere decir que no tengamos nada que hacer. En una huerta siempre hay cosas que realizar.

 

1) Malas hierbas y Hojas caídas

Encontrarás ambas en tu huerto. De las primeras deberás deshacerte en cuanto las localices, desde Matabi te recomendamos el uso de Weedstick un aplicador manual sin deriva que transfiere la solución líquida herbicida del depósito a través del contacto directo con la mala hierba sin contaminar los alrededores del hierbajo a eliminar.

Por otro lado, con las hojas caídas podrás hacer compost. Se pueden convertir en un buen humus potencial. Es uno de los mejores abonos naturales que ayudan en el crecimiento y nutrición de tus hortalizas y plantas. Y además al tratarse de un abono orgánico ayudarás a cuidar el medio ambiente.

 

Aplicador manual para eliminar malas hierbas

 

2) Diseño y planificación

Enero es un mes ideal para pensar en la arquitectura de tu huerta. La experiencia siempre es un grado y siempre hay cosas que mejorar. Por lo que, si te has fijado bien en los fracasos y en los triunfos que te ha dado tu huerta a lo largo del 2020, sabrás que lo que te ha ido bien, deberá seguir en el mismo sitio pero si has tenido hortalizas o plantas que no han prosperado en tu huerta probablemente un cambio de ubicación no les venga nada mal.

Es importante anotarlo todo, hacer un esquema de la huerta y darle una buena pensada antes de ponerte a sembrar.

Planificación de huerta

 

3) Protege tus hortalizas con un buen acolchado

Si no lo hiciste en diciembre aún estas a tiempo. En muchas zonas de este país, el invierno dura hasta bien entrado abril. Por lo que será importante tener el huerto preparado frente a las heladas. El suelo lo podemos acolchar con paja, hojas secas o incluso corteza de pino. Al acolcharlo aislamos las hortalizas y logramos así un efecto aislante que ayuda a conservar el calor de la tierra impidiendo el enfriamiento de las raíces para que estas puedan seguir absorbiendo los nutrientes y el agua que necesitan.

 


 

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